Propiocepción a través del Botox Cosmético

Cuando en el rostro, sean labios, ojos o entrecejo, se ha aplicado la acción del Botox o Toxina Botulínica para un refrescamiento facial cosmético, se produce en  consecuencia una rigidez temporal de la musculatura que proyecta nuestras sensaciones o emociones, ya que se origina un relajamiento de las líneas de expresión.  Investigadores de la Escuela Internacional de Estudios Avanzados SISSA en Italia, recientemente han abordado un estudio relacionando estos efectos del Botox Cosmético con lo que han llamado retroalimentación propioceptiva o forma como nos perciben los demás,  veamos algunos aspectos del estudio en referencia.

Propiocepción a través del Botox Cosmético

Propiocepción y el Botox cosmético

La propiocepción, esta entendida como la capacidad de percibir movimientos de articulaciones y músculos, así como la ubicación espacial de las partes o el todo del cuerpo; entendiéndola como una habilidad del sistema de terminaciones nervosas de músculos,  articulaciones y tendones para ser captada por el cerebro.

Se conoce que nada más en Italia, se practicaron el año 2014, ¼ de millón de procedimientos utilizando Botox Cosmético, lo que nos habla de una masificación de este tipo de práctica de estética, por lo que los científicos de SISSA han querido ahondar un poco en los efectos colaterales que pueden darse con este procedimiento.

Entre las consecuencias inevitables esta  su vinculación  al control de las emociones, es especial cómo percibimos ese dato sensorial y las líneas de expresión del mismo.

Jenny Baumeister, autor principal del estudio de la SISSA, que mencionamos y que fue publicado en la Revista Toxicon, de la Sociedad Internacional de Toxicología explica que estos efectos del Botox de uso Cosmético, se debe  por suerte a una parálisis provisional, de los músculos faciales involucrados en la práctica y que imposibilita el percibir lo que captan otras personas a través de sus expresiones faciales.

Basados en una teoría conocida como modo de realización, se  trató de abordar el proceso de la información emocional  que emite o reproduce nuestro cuerpo, en particular las expresiones faciales. Así por ejemplo si vemos una persona reírse, incontrolablemente y de forma  automática tendemos a emitir una sonrisa, que nos vincula a la expresión percibida.

Contrariamente bajo la aplicación del Botox, esta respuesta automática es mucho más difícil y a veces imposible de realizarse, quedando nuestra musculatura facial rígida sin captación de la expresión emocional del otro.

Baumeister, obtuvo una muestra de sujetos en los que se aplicó diferentes pruebas  para analizar la forma de captar las emociones de estos individuos previo a la aplicación del Botox Cosmético y después de dos semanas de aplicado el procedimiento en contraste con otro grupo de individuos que no recibieron tal procedimiento.

Resultados percibidos en el estudio con Botox

  • En todos los casos de aplicación con Botox, la rigidez muscular fue evidente.
  • En caso de sonrisas sutiles, el efecto negativo de la NO reproducción es notorio.
  • Para los casos, de sonrisa abierta y amplia expresión facial los individuos reconocían el estímulo aunque hubiesen tenido tratamiento.
  • En aquellos casos, donde el estímulo fue difícil registrar, el efecto de la parálisis era notoriamente elevada.

Estos resultados logrados por los científicos del SISSA, entorno a la propiocepción y el Botox, confirman la conjetura que los procesos que son capaces de movilizar nuestra musculatura gestual ayudan a comprender las emociones, y que la influencia del Botox Cosmético de forma negativa se manifiesta precisamente en aquellas actuaciones donde el entender las emociones es esencial, como forma de comunicación y empatía exitosa, especialmente si hablamos de población joven y profesional.

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