Nanotecnología en piel crea acceso seguro

Nanotecnología en piel

Nanotecnología, en el ámbito del internet de las cosas, ha puesto los últimos adelantos ofreciendo un dispositivo incrustado en la piel  para el acceso seguro a tus cuentas bancarias o de correo, cajas fuertes, a tu casa, apartamento u oficina y un poco más adelante hasta tomar un autobús o tren. El responsable de esta nueva tecnología sobre objetos incrustados en piel es el Departamento de Informática y Sistemas de Información de la Universidad de Melbourne, en Australia.

¿Qué son las tecnologías “incrustadas”?

Son diminutos dispositivos digitales o microchips insertados en nuestra piel, al estilo de los que se usan para identificar a nuestras mascotas; que aunque suene mucho a las películas de ciencia ficción son parte de la realidad inmediata y de los adelantos científicos en nanotecnología de este siglo.

Estos microchips podrán darnos mayor tranquilidad al momento de conservar, mantener en “secreto” y por supuesto usar,  las claves de ingreso a diferentes espacios de nuestro entorno, sin necesidad de pesadas o múltiples llaves, sin tarjetas electrónicas, sin necesidad de revelar claves o contraseñas,  únicamente usando el órgano más grande que tenemos que es nuestra piel.

Interrogantes sobre las tecnologías incrustadas

Muchas son las interrogantes y los desafíos frente a esta creación del ser humano ¿cómo interactuar con estos dispositivos desde nuestro cuerpo? o ¿Cuáles son los riegos de estas tecnologías  para la piel y el cuerpo?.

Acota estas inquietudes el investigador  Kayla J Heffernan,  de la citada Universidad en Australia, que aunque actualmente no está regido por ninguna ley, que limite o prohíba la inserción del dispositivo, puede ser tema de discusión por el alcance que se le pudiese dar a te tipo de dispositivo en un futuro.

En la actualidad está siendo evaluado sólo como factor determinante en el acceso seguro a diferentes espacios y que además de la comodidad que estos conllevan, es una cuestión de decisión “muy personal” llevarlo o no, siempre que sea mayor de edad, pero que puede dar lugar a discusiones sobre los desafíos técnicos, éticos y por ende sociales en torno al uso “masivo” de los mismos.

Estos dispositivos incrustados en la piel, abren la puerta voluntariamente, a un pequeño grupo de personas, que de forma secreta optan por este tipo de seguridad, pero que tiende a crecer en poco tiempo, lo que dará lugar a profundizar las investigaciones desde la nanotecnología y por qué no a otras corrientes dentro de la medicina, como la dermatología para vigilar este tipo de dispositivos en pro de la salud y el correcto cuidado de la piel.

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