El alcohol no es amigo de la belleza

Consumir alcohol ocasionalmente es una costumbre social que si se sabe manejar en la forma correcta incluso puede traer algunas cosas buenas con relación a la salud. Es así como el vino por ejemplo se recomienda como acompañante para la buena digestión de algunos alimentos además de ser uso una manera de prevenir la aparición de algunas enfermedades.

Pero ciertamente la verdad es que el alcohol no es amigo de la belleza y su consumo desmedido puede generar importantes consecuencias nada favorecedoras para nuestro aspecto.

La piel y el cabello suelen ser los más afectados cuando se acostumbra a ingerir alcohol de manera excesiva. La deshidratación es una de sus consecuencias y el cutis lo asimila perdiendo su luminosidad y lozanía, también podremos notar como aumenta la tendencia a las arrugas, el envejecimiento prematuro se convierte en un acompañante permanente y el cabello empieza a caer sin control.

Quienes tienen tendencia a una piel con acné también se ven bastante afectados puesto que este se acentúa con mayor intensidad esta condición.

Ahora bien, si tomamos en cuenta el gran aporte de calorías de las bebidas alcohólicas vamos a enfrentarnos a un aumento de peso que suele llegar acompañado de celulitis y hasta retención de líquidos.

Si hacemos un balance vamos a encontrarnos con que no es una buena idea dejar que las fiestas sean un motivo para dejarnos llevar y permitir que el alcohol se apodere de nuestro cuerpo. Una que otra copa será bienvenida mientras se pueda tener la voluntad de abstenerse cuando se sienta cruzar el límite de lo normal.

De modo que si te preocupa el bienestar de tu cuerpo y el lucir siempre joven y radiante es vital que aprendas a alejar lo que te hace daño y no permite que seas aquella chica natural y hermosa que todos tanto quieren.

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