Distimia ¿Cómo se diagnóstica y cuál es su tratamiento?

Distimia diagnóstico y tratamiento

La distimia  es una alteración nerviosa crónica, asociada a los episodios depresivos.

Aunque la distimia se cataloga como una enfermedad leve, puede afectar significativamente el desempeño normal de una persona. Entre los efectos que pueden provocar están: baja autoestima; melancolía o tristeza; falta de apetito o comer en exceso; falta de concentración y dificultad para tomar decisiones o enfrentar situaciones difíciles, entre otros.  Esta alteración puede confundirse con el trastorno bipolar o trastorno de personalidad, entre otras alteraciones nerviosas. Por lo que requiere de cumplir con un protocolo médico específico para su detección y diferenciación. Generalmente, su tratamiento es a base de fármacos y psicoterapia.

Diagnóstico y síntomas de la distimia

Diagnóstico

El diagnóstico de la distimia, es similar a casi cualquier enfermedad psiquiátrica. Este implica, primeramente, un examen clínico del paciente, donde se valoran sus signos vitales; peso y presión arterial. Además, suele acompañarse, de exámenes de laboratorio, donde se solicita el hemograma; la química sanguínea; chequeo de tiroides, con exámenes hormonales y el descarte de consumo de drogas o alcohol.

A la par, se hace una valoración psiquiátrica, a través de protocolos específicos para esta enfermedad.  Uno de los cuales es un interrogatorio, donde se requiere conocer:  síntomas y signos; cómo y cuando empezaron; posibles antecedentes personales y familiares, de problemas psiquiátricos y depresivos.

Igualmente, el especialista debe conocer el nivel de afectación y tiempo que duran estos episodios.

Síntomas

Síntomas de la distimia

Los síntomas más frecuentes para este tipo de alteración psiquiátrica son:

  • Estados melancólicos o de tristeza, por periodos menores a 6 meses;
  • Baja autoestima; pérdida o aumento del apetito;
  • Irritabilidad;
  • Fatiga, desánimo y problemas de sueño;
  • Poca concentración e inseguridad, que le impiden abordar la toma de decisiones.

 Tratamiento para la distimia

El tratamiento, una vez determinado con certeza la distimia, suele abordarse desde dos visiones, solas o combinadas:

Tratamiento Farmacológico

El paciente con trastornos de distimia suele reaccionar de forma positiva a este tipo de tratamiento, aunque se aplique sin ningún otro apoyo. En general, se hace con medicamentos antidepresivos, tricíclicos o inhibidores de la recaptación de serotonina; que mejoran los niveles de serotonina; y de allí se potencian los eventos de felicidad personal.

Pero, además, hay que tener especial cuidado, ya que estos fármacos, pueden tener un efecto rebote y aumentar el riesgo suicida, especialmente en pacientes menores de 25 años.

Tratamiento Terapéutico

Para este tratamiento, se requiere brindar apoyo al paciente enseñando técnicas terapéuticas; que le permitan desarrollar habilidad para la toma de decisiones; para aumentar su capacidad de adaptación y para aprender a manejar el estrés.

De todos modos, hay que acotar, que siempre es conveniente utilizar ambas modalidades, fármacos + terapia,  de forma complementaria para que el tratamiento tenga mayor efectividad, en los cuadros de distimia.

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